Por Victoria Anello
A lo largo de los años, dentro de las diferentes ciencias, la palabra “Amor” se ha definido de distintas formas. Estas definiciones llevaron su tiempo, su estudio y análisis, pero durante este proceso la gente seguía sintiendo amor sin poder describir en palabras exactas lo que estaban sintiendo. Finalmente cada ciencia ha patentado su propia definición para el sentimiento, la palabra, el valor de AMOR.
En la ciencia científica el amor resulta ser conocido como “un proceso neurológico que se produce en el cerebro e implica a diferentes partes: el hipotálamo, la corteza prefrontal, la amígdala, el núcleo accumbens y el área tegmental frontal”. En la Psicología hubieron muchos teóricos que postularon sus ideas y teorías acerca de lo que era el amor, sin embargo aquella que parece más de postura psicológica es la siguiente: “ afecto o la tendencia a buscar algo o alguien que represente el bien verdadero o imaginario para gozar con ello. Se puede manifestar como una atracción, la cual no es necesaria que sea meramente sexual, hacia otra persona”.A su vez tenemos a la filosofía, en este caso si nos centramos en filósofos contemporáneos vamos a escuchar decir que el amor es un deseo por el todo, un deseo de trascendencia, son todas esas historias que nos contamos a nosotros mismos y es el retirarse. para que el otro sea, por que el amor humano tiene también parte de dolor y sufrimiento que viene de aquello que entregamos de nosotros. Esto último lo escuchamos de las palabras de Darío Sztajnszrajber.
Por otro lado, las personas que no tenemos estudios ni títulos que nos califiquen a determinar lo que es el amor, también tenemos una definición propia en base a las experiencias propias, a los comentarios de la sociedad, a las diversas culturas, a las distintas. sensaciones y emociones que surgen en nuestro sistema.
Con la consigna base de llevar una narración (no propia) para contar en tres minutos en un auditorio, Hannia, estudiante de Comunicación Social en la Universidad Austral, eligió no ir por básicos, por ejemplo su familia o amigos; en cambio recordó una idea que había tenido hace tiempo guardada en su cabeza y la sacó a la luz para desafiarse un poco más.
Así es como un día del mes de abril, alrededor de las cuatro y media de la tarde, sentada junto a una amiga en el living de su casa, comenzó a crear aquel cartel que la llevaría a conectar con extraños más adelante.
Cartón reciclado, boligoma, cartulina roja y fibrones.
Esos cuatro elementos conformarán el inicio de un proyecto que llegó lejos, donde la palabra base es el amor.
Treinta minutos de creatividad le fueron más que suficientes para expresar en aquel cartel todo lo que buscaba transmitir y que llegara a ella.
Tomó sus cosas básicas — billetera, llaves, celular, auriculares, la SUBE — y las metió en su riñonera, agarró el cartel y comenzó a prepararse mentalmente mientras se dirigía a la estación del subte que la llevaría al centro de la ciudad acompañado por su amiga.
Un par de minutos más tarde sus pies ya estaban tocando el cemento de los senderos de aquel parque en el que había parado. Sin saber muy bien que hacer para comenzar esta aventura, decidió sentarse en uno de los tantos banquitos de tablas marrones y patas oxidadas que se encontraban en estos caminos que cruzaban aquel espacio verde.
De fondo podía escuchar como el viento movía las hojas que luego veía caer de los árboles, escuchaba los pájaros que recitaban uno de los mejores cantos acompañados por un coro de perros y los murmullos de las charlas de aquellos extraños que la rodeaban por todos lados.
Estaba sentado ahí en el medio de ese banco, con el cartel que decía “Se buscan Historias de Amor” y que había creado hacía menos de una hora, a sus pies y apoyado en ese asiento público, con su bebida Monster y el celular junto. a los auriculares preparados para grabar.

Su amiga, sentada en forma de indio enfrente de ella, al otro lado del cemento que las dividía, veía cómo las personas empezaban a interesarse y preguntarse “¿ qué era eso? — ¿Qué es lo que hace?” . Observaban cómo las personas se miraban para ver quién se animaba a acercarse primero, pero la duda en sus rostros, al igual que el asombro era notorio. Sin embargo, cada tanto, un par de mujeres mayores se le acercaban a Hannia a preguntarle:
¿Cómo que buscas historias de amor? ¿Qué estás haciendo?
Y Hannia les contaba sus aviones.
Es para un trabajo de la facultad y después pienso hacer algo más con esto, algo así como un proyecto personal.
El sol ya estaba empezando a dejar de calentar el día y de a poco esos rayos de luz que entibiaban el cuerpo de aquella joven sentada en la espera de historias, recuerdos de extraños y principalmente de amor, comenzaba a enfriarse.
Pero la espera no fue tan larga al final, como si fuera invocada por la mente de Hannia, una mujer bastante mayor, aproximadamente unos 80 años, se acerca a paso lento pero con una sonrisa en el rostro y se sentó junto a ella.
Por instinto social ambas se saludaron, pero cuando Hannia le pregunta su nombre la mujer contesta:
No te quiero decir, prefiero contarte la historia y listo…
Este hecho le fue chocante y en el momento el primer pensamiento que le surgió a ella en la cabeza fue “mierda, empezamos heavy la cosa”. Sin embargo, más adelante entendió por qué la decisión de la mujer y vio que era aún más chocante para ella la historia que escucharía y cómo ella no comparte pero aún así empatiza.
Hannia se acercó y luego de un par de palabras más, activó el micrófono y le dió play a su primera grabación, que por más que no podría utilizar posteriormente para ninguno de sus 2 objetivos — ya que tendría que mantener la persona y su historia en anonimato. — , el relato de aquella anciana haría que la idea de compartir historias de amor a todo el mundo cobrará más sentido.
Las palabras temblaban cuando la mujer comenzó a contar su historia, temblaban de amor, de dolor y de vacío. Temblaban en su boca, a la que a veces no le salían tan bien algunas oraciones por culpa de un pequeño nudo en la garganta que parecía comenzar a formarse.
Cuando empezó a hablar, a revivir en su cabeza aquellos años de felicidad y amor puro, sus ojos brillaban de ilusión y emoción, confundiéndose así con lo que podrían ser lágrimas de tristeza o alegría. Una historia de engaño vivida desde otro lado. Ella sabía que el hombre al que tanto amaba estaba comprometido y atado a otra vida en la que ella no sería bienvenida. Sabía el daño que podría llegar a causarle a una madre, esposa ya unos inocentes niños que no tenían idea de la aventura que vivía su padre con esta mujer del anonimato, con ella. Sin embargo ellos dos siguieron envueltos en este amorío oculto entre las sombras, los trenes que compartían algunos días para tan solo coincidir y el auto en el que la pasaba a buscar algunas noches para recorrer la ciudad.
Llevó su tiempo para que aquella mujer tan enamorada tomara la decisión de alejarse de ese hombre de familia, por que por más de que ya haya hecho un mal, aún había forma de evitar generar más daño a personas que no se lo merecían por ser inocentes. . Así es como con mucho dolor y a pesar de se alejó de su gran amor en esta vida y años después terminó casándose con otro hombre al que logró amar, tal vez no de la misma forma, pero al fin y al cabo amó por el resto de su vida.
Cuando el nudo en la garganta de esta mujer (con notorios años en su piel) comenzó a ser cada vez más grande, decidió cerrar su historia con una respuesta a la última pregunta de Hannia: – ¿Hoy en día tienen contacto?
Todavía no sé si está o no estará pero lo recuerdo con mucho cariño cuando leo sus cartas.
Esas últimas palabras cerraron lo que sería la primera historia de amor que escucharía Hannia de una desconocida, que por pura coincidencia o maniobra del universo, fue la historia que hasta el día de hoy más le choca e impacta a Hannia.
¿por qué?
Simplemente por que al escuchar cada una de las frases que salieron de la boca de esa mujer que se aleja del banco verde en el que estaban sentadas, entendió un poquito más el amor.
Ella no estaba de acuerdo con esa forma de amar que implicaba generar un daño a personas que no lo merecen, no estaba de acuerdo con metere entre una familia que creía ser feliz, ni mucho menos entre una pareja de casados. Pero aún así esta historia le llegó a lo más profundo, por que le permitió ver que por más de no compartir con la elección que tomó ella, logró empatizar y entenderla, ya que al fin y al cabo — fuera del engaño — el amor que vivieron estos dos jóvenes anónimos, sería un amor que muchos desearían poder tener. Era tierra, puro y sincero. Tal vez un poco romantizado, pero es lo que uno sueña tener algún día.
Esta primera historia de amor le permitió definir que es lo que quería hacer como proyecto personal:
Un podcast, al cuál llamaría “Se buscan Historias de Amor” que con el objetivo de que mucha gente lo pueda escuchar, buscaría generar este tipo de conexión que sintió ella y también promover la escucha al otro, a un distinto y sus historias de amor. que generan cierta empatía.
Acompañada de la caída del sol y un hermoso atardecer, Hannia terminó recolectando más historias de amor de las que pensaba. Mucha gente adulta, jóvenes, universitarios, jubilados y trabajadores, se animaron a participar y colaborar con el proyecto de una chica soñadora.
En un abrir y cerrar de ojos la noche ya estaba asomándose por sus cabezas, convirtiéndose en una señal de volver a sus casas.
Luego de despedirse de su amiga y agradecerle por el apoyo, Hannia tomó sus cosas y se dirigió a tomar el subte.
La sonrisa en su rostro representaba lo conforme y emocionada que estaba por todo eso que había vivido esa tarde. Y mientras se dirigía a sus pies, con pasos ligeramente apresurados, por las calles de la ciudad, su mente iba aún más rápido pensando y filosofando sobre el amor.
Su cabeza formaba ideas tan asombrosas como:
— El amor es una experiencia universal, pero que también es muy individual, entonces cada uno lo vive de una manera única y distinta con personas distintas.
— El amor es algo muy lindo pero también tiene sus cosas… es un alto altísimo y un bajo recontra bajo pero hay un equilibrio en eso.
— El amor necesita de dos cosas, por que si uno quiere seguir adelante, necesita Tiempo y Ganas, el tiempo para que las cosas se apaciguan un poco y las ganas para seguir adelante.
Finalmente llegó a su casa con material muy valioso, como con oro de puro amor en aquel dispositivo que solía llevar pegado a su mano todo el tiempo. Entusiasmada comenzó a escuchar los audios que grabó y editó aquellos que sabía que serían los destinados para su proyecto. A su vez creó el podcast en la plataforma de Spotify y dando pequeños pasos (cómo escribir la presentación del podcast, agregar la foto de portada, etc) su “obra maestra” comenzó a tener forma. Pero llegado el momento, su miedo por el que dirán, por la duda y lo que conllevará todo esto, la paralizó. Sin embargo sus amigas llegaron al rescate de aquel proyecto cuando la motivaron e impulsaron a que subiera ese primer episodio que marcaría ese antes y después para la vida de Hannia.
Días después subió en redes un video que mostraba y contaba lo que estaba haciendo para motivar a que la gente escuchara su podcast, pero sorprendentemente, en Tiktok, el video llegó a tener más de 1,4 millones de visualizaciones y por consecuencia su “MD”. ” (mensajes directos) en Instagram explotó con mensajes motivadores para ella y muchos audios con historias de amor de personas que querían ser escuchadas.
Hannia escuchó tantas de ellas que comprendió que ninguna historia de amor es más o menos importante que otra, no hay una buena o una mala, por que al fin y al cabo es una historia que habla del amor, y el amor está buenísimo, todos. lo vivimos de una u otra forma, así que con más razón todas deben ser escuchadas. Y ella quiere ser la encargada de poder mostrarselas a todo el mundo, quiere sacarlas a la luz y que las personas logren tener esa conexión que ella logró sentir con aquella primera historia de amor anónimo.
Al final buscará aprender mucho de todas esas historias que escuchará y escuchará, pero también transmitirá eso que aprende con ellas. Demostrando con la experiencia de desconocidos cercanos o de todo el mundo, que el amor es algo muy libre, que hay que vivir esa experiencia del “amar” de la forma más sana posible y dentro de lo que no pudo ser sano, por ahí uno. aprende. Demostrando que el abrirse al amor no nos tiene que dar miedo, porque inevitablemente de alguna u otra forma en nuestras vidas vamos a salir lastimados, es casi imposible que no, pero no por eso tenes que perder la oportunidad de amar, por que lo que ganás amando es mucho mayor a lo que podés terminar perdiendo si llegas a amar. Demostrar que por más que las personas no terminen estando juntas al final, se puede aprender de la experiencia, porque nunca va a ser en vano el amar a otro.
Con el pasar de las semanas el podcast comenzó a crecer demasiado y Hannia entendió que si hubiera escuchado a su miedo más que a sus amigas, tal vez ella no estaría cumpliendo un sueño arrepentido. Uno que le mostrará a tantas personas como sea posible de que la vida y el amor tienen muchos pozos que nos atraviesan, aunque todos terminamos viviendo lo mismo de distintas formas y con distintas personas, pero finalmente estamos conectados por el amor.