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Eva Provenzano: “Mi música es un poco como un diario mío”

Por Dulce María Frank

La cantante pop Eva Provenzano, de Buenos Aires, canta desde que era chica. Pasó por el teatro musical y la danza, pero encontró en la música una forma de contar lo que vive. Hoy construye de manera independiente un proyecto en el que escribe canciones junto a su productor, Valen, y sueña con llevarlas al escenario con una banda completa.

En esta entrevista, realizada antes del lanzamiento de “Madrugada”, habla de la composición como un proceso íntimo, de las dificultades de organizar una carrera por cuenta propia y de su deseo de formar una comunidad alrededor de sus canciones.

–¿Cómo te presentarías a alguien que todavía no conoce tu proyecto musical?

–Hago pop. Canté toda mi vida y ahora me estoy dedicando más a crear mi proyecto y a gestarlo desde cero. Escribo sobre cosas que me pasan, así que siento que mi música es muy personal. Trato de volcar en mis letras lo que me pasa o me pasó; entonces es un poco como un diario mío.

–¿Cuándo apareció la idea de dedicarte a la música?

–Canto desde chiquita. Siempre hice teatro musical y danza, fui buceando entre esas disciplinas, pero lo que más me gustaba y me llenaba era cantar.

El otro día veía videos que tengo en la computadora, que me grababa mi mamá. Yo tenía tres años y estaba cantando en el living de mi casa, haciendo un show para que todos me vieran. Siempre fue algo que disfruté y que me divirtió mucho.

–¿Hay una historia en particular detrás de cada canción?

–Sí. Como te decía, trato de volcar lo que me pasó o me pasa, aunque quizás no sea al cien por ciento lo que viví. Hay mucho de lo que voy transitando en el momento en que entro al estudio y quiero plasmar algo.

También busco que otras personas se sientan identificadas con las letras. No creo ser la única persona en el mundo a la que le pasan las cosas que me pasan. Cuando hablamos de amor, de qué te pasa cuando cortás una relación o cuando estás conociendo a alguien, siento que es algo muy universal.

–¿Hay artistas que hayan influido en tu manera de hacer música?

–Cuando hice el EP estuve escuchando mucho a Olivia Dean, que me encanta y sigo escuchando hasta hoy. Me gusta mucho el sonido bien de banda, bien orgánico, en el que identificás todos los instrumentos.

Ahora estoy haciendo seis canciones nuevas, que van a salir como sencillos después del EP, y estoy tratando de encontrar de nuevo un sonido en el que apoyarme. Sigo con referencias de artistas de sonido orgánico, porque es lo que más disfruto escuchar. Además, siento que mi música está muy orientada al vivo. Mi objetivo principal es poder hacer presentaciones con banda completa, que suenen bien y parecidas a lo que escuchás en Spotify.

–¿Qué hay detrás del proceso de composición que el público no llega a ver?

–Con la composición tengo una relación de amor y odio, porque me cuesta mucho. A veces voy con una idea, quiero hablar de algo y me frustra no poder decir exactamente eso. Además, es algo muy íntimo. Lo comparto mucho con mi productor, Valen. Todo el EP lo produje con él y lo escribimos mano a mano. Con las canciones nuevas hacemos lo mismo. Es un proceso largo.

Hay veces que estoy recontra inspirada y me permito jugar más, porque la composición también es un juego. Entrás sin ninguna expectativa de que salga algo y podés estar cinco horas para escribir dos estrofas o un pedacito del estribillo. Algunas cosas no te gustan, te frustrás. Hay que saber disfrutarlo. A veces me olvido de que lo hago porque me gusta y me llena. Ahora que me reencontré con el hacer música después del EP, uno de mis objetivos a corto plazo es disfrutar esas horas de estudio y la composición. Muchas veces nos quedamos solo con el resultado final y nos olvidamos de todo el tiempo que pasó hasta ahí.

–¿Qué nos podés contar acerca de “Madrugada”?

–“Madrugada” sale el viernes 18 de septiembre a las ocho de la noche en las plataformas. Y el sábado 19, a las seis de la tarde, sale el visualizer.

Es una de mis canciones favoritas, aunque en realidad todas son mis favoritas; todas tienen algo. Salió muy fácil en el estudio y la disfruté un montón. Habla de esa situación en la que sabés que una persona no es para vos, que te está matando y no te hace bien, pero por el amor, por la costumbre y por no saber qué hay después, te quedás ahí y la pasás mal. Puede ser en cualquier tipo de relación, no necesariamente amorosa: una amiga o cualquier persona que sabés que no te suma pero que no podés dejar ir, porque te aferrás a ciertas situaciones del pasado y te cuesta desprenderte. Es una canción pop hermosa que me divirtió mucho hacer y a la que le tengo mucho amor.

–¿Qué es lo más difícil de ser artista emergente actualmente?

–La organización y que todo depende de vos. Si vos no lo organizás, no lo gestionás, no lo publicás, no lo creás, no pasa. Supongo que es así en cualquier disciplina en la que seas independiente: no tenés a alguien que te diga «Che, tenés que hacer esto para tal fecha».

Hace un año que saco música y recién este año me lo tomé de lleno. Es lo único que hago y a lo que le dedico el cien por ciento de mi tiempo y de mi cabeza. Lo más difícil es poder planificar a largo plazo.

–¿Cómo describirías la escena actual de artistas emergentes en Buenos Aires?

–Hay millones y millones. Se está gestando una comunidad muy linda. Me encanta conocer gente que hace lo mismo que yo, porque me puede dar un punto de vista más acertado que amigos míos que quizás no tienen idea, y está bien: si me preguntan algo de medicina o de la carrera que estudien, yo tampoco los puedo ayudar. Pero la opinión de alguien que hace lo mismo que vos es recontra valiosa.

También hay mucha competencia, pero siento que hay gente muy hermosa y muy talentosa, y que cada vez suena más. No me acuerdo, cuando era chica, de que se le diera tanta bola a gente que quizás no era tan conocida. Siempre veías a los artistas que llenaban estadios y lo veías como algo súper lejano.

–¿Qué papel juegan las redes sociales en la visibilidad de un artista?

–Las redes juegan un papel bastante central en la música porque te permiten mostrarte sin fronteras, con algo que está al alcance de tu mano. De vos depende subir contenido que creás desde tu casa o desde donde estés. Y más siendo emergente, porque no sabés a quién le llega.

A mí me pasa de frustrarme y decir «Ay, no me ve nadie», porque no paso las doscientas vistas o el algoritmo está raro. Pero son doscientas personas que vieron el video. No hay que dar por hechas esas cosas; hay que seguir subiendo, insistir. Hoy no funcionó, mañana capaz le va mejor y en tres días también le puede ir mal. Nadie tiene la fórmula para usar las redes. Yo trato de jugar y experimentar con lo que voy aprendiendo, y de replicar cosas que me sirvieron a mí o a otros artistas. Es todo muy a prueba y error, pero hoy en día las redes son centrales para mostrarse.

–Si pensás en vos dentro de unos años, ¿qué te gustaría haber construido?

–Primero, seguir haciendo música y que llegue cada vez a más personas. Ese es mi sueño: construir una comunidad grande y hacer presentaciones reventadas de gente que vaya a disfrutar de la música.

Me parece algo muy loco que alguien te vaya a ver, porque hay algo detrás: tiene que pagar una entrada, se prepara y va. Entonces, no quiero darlo por sentado. Quiero cuidar a la comunidad y construir una comunidad de gente a la que le guste la música y con la que pueda compartir la mía.

–¿Qué consejo te darías a vos misma si pudieras volver al momento en que empezaste a componer?

–No sé si cambiaría algo. Pienso en Eva a los 16 años, cuando se metió al estudio y lo veía como un juego. Después me daba vergüenza subir mi música, porque era mucha exposición y yo seguía en el colegio. Creo que todo sucedió como tenía que suceder y haría todo como lo hice.

Hoy el consejo que me daría es: «Organizate». Tuve una semana bastante caótica y, como te dije, la organización es vital para tener un plan y un propósito día a día. A la Eva de hace un año le diría que va bien, que todo va a llegar, que siga haciendo música y que lo disfrute. Es el disfrute, es el juego. Si a uno le gusta lo que está haciendo, ya ganó.

–¿Y qué consejo le darías a alguien que recién empieza y le da vergüenza mostrarse?

–Yo no subía mis temas por el qué dirán, por lo que iba a decir la gente que me conoce. A quien está empezando le diría que empiece. Que si hay algo adentro y todavía no se anima, lo transite, pero que en algún momento uno tiene que ir por lo que quiere. Al final, nadie nos está mirando. Pensá en alguna vez que viste a alguien y te preguntaste qué estaba haciendo: a los dos segundos te olvidaste. No somos protagonistas de la vida de nadie, solo nos toca nuestra vida y ejercer desde ahí. Si hoy te da vergüenza, mañana podés empezar subiendo un video cantando. Es un camino muy largo y nadie te apura. Disfrutalo, porque al fin y al cabo nadie es tan importante.

–¿Cuál es el principal mensaje que buscás transmitir?

–El disfrute. Desde que me propuse hacer este proyecto quería aprender en el estudio y después hacer canciones que me representen y con las que la gente se sienta identificada, siempre desde lo transparente, desde lo real, desde el juego. Como me muestro en mis redes, como te hablo ahora a vos o como soy en mi casa: soy igual. Siempre fui una chica a la que le gustó cantar y no tengo un personaje, aunque hay mucha gente que sí lo tiene y está perfecto. Yo construí todo desde ahí.

Mi mensaje es ese: soy esto y quiero llegarle a la gente desde mi música, desde la conexión y el disfrute. Que una canción mía te pueda acompañar en un día común me parece una locura. Creo que va por ahí: la libertad, la transparencia, el movimiento, el hacer.

La cantante pop habla de las experiencias que inspiran sus canciones, del desafío de abrirse camino como artista independiente y de “Madrugada”, su nuevo sencillo.