
La realidad tiene nombre propio
Desde 2001, la Casa de la Bondad –parte de la Fundación Manos Abiertas– otorga cuidados paliativos a personas desprovistas de recursos económicos y sociales para garantizarles un final de vida en condiciones de calidad. “¿Cuál es tu deseo?”, les preguntan al ingresar, y marcan así el comienzo de una misión en la que más de 190 personas se unen por una misma motivación: la voluntad de ayudar.
